El concepto de bienestar en la cultura occidental

La filosofía occidental, desde sus orígenes, ha investigado acerca de prácticas que permitieran a los seres humanos alcanzar un estado de tranquilidad y felicidad en sus vidas (Alexandrova, 2017). Se han abordado diversas teorías y enfoques para lograr este objetivo, desde prácticas como la introspección y la reflexión, hasta la búsqueda de la virtud y la sabiduría. Estas aproximaciones conforman un conjunto de pensamientos heterogéneos en busca de un fin común, el bienestar humano (Samamé, 2016).

En su ética dedicada a su hijo Nicómaco, Aristóteles proponía en el año 349 A. C. que el fin último del hombre es la felicidad, y que todos nuestros actos se orientan hacia ella, la falta de reflexión nos lleva a tomar decisiones erróneas que nos causan malestar, pero mediante la práctica de la virtud, el buen juicio, la búsqueda de la sabiduría y mantenerse en un punto medio en lo que concierne a las demandas del apetito uno puede alcanzar un estado de bienestar, o de ausencia de dolor (Bosch, 2019). El estado anímico entonces, no depende tanto de los acontecimientos que puedan condicionar al sujeto, sino de como éste los enfrenta (Reale y Antiseri, 2017).

A medida que Atenas perdía su función contenedora de ciudad-estado, en parte por las guerras y el declive económico, aparecieron nuevas escuelas, que intentaron dar una respuesta a la incertidumbre de tradiciones y valores que se disolvieron junto con la cosmovisión griega (Alexandrova, 2017). Dentro de este contexto, las doctrinas de Epicúreo y la Estoica, por citar las más reconocidas, adoptaron posturas divergentes pero con el mismo fin ataráxico: los estoicos basaron su filosofía de vida en la sobriedad y el rechazo a lo material como intento de una experiencia más serena y libre de deseos, mientras que los discípulos de Epicuro valoraban la vida en comunidad, la amistad, el humor y el placer hedónico, sin ser desmedido, como una vía de acceso a una vida equilibrada y feliz (Cruz Ortiz de Landázuri, 2015).

 Es cierto, también, que los filósofos modernos han reflexionado sobre el tema del bienestar y han hecho contribuciones significativas a nuestra comprensión de este concepto, se observa como esta temática tiene un carácter universal y transcultural que llega a la ciencia de nuestros días (Lyubomirsky, 2021). Algunos ejemplos notables de pensadores  post-cartesianos que reflexionaron sobre este tópico y que incluso llegaron a dar consejos prácticos son Spinoza, Kant y Schopenhauer, el primero de ellos en su obra "Ética demostrada según el orden geométrico" (1677), elaboró una teoría-práctica en la que ofrece indicaciones sobre cómo actuar frente a las diferentes emociones y apetitos que experimenta el individuo en su vida, su enfoque se centra en comprender y regular las emociones para alcanzar una vida plena y satisfactoria (Deleuze, 2013).

Kant, también abordo este estudio en su obra "Fundamentación de la metafísica de las costumbres" (1785), al establecer una moral categórica universal, que sigue siendo influyente en la actualidad, su enfoque teórico y ético se sustenta en la idea de actuar de acuerdo con principios racionales y universales, es decir que las acciones deben realizarse según principios que uno desearía que fueran extensibles al resto de la sociedad, lo que contribuiría al bienestar tanto individual como colectivo (Abakare, 2021). Para citar un último ejemplo de los pensadores que indagaron sobre este tema es interesante considerar a Arthur Schopenhauer, que suele caer bajo el prejuicio de pesimista, sin embargo, su visión negativa se asemeja a la de Aristóteles, es decir, un temperamento moderado para evitar el sufrimiento, su enfoque resalta la búsqueda de lo esencial de la vida, no extraviar nuestro camino en quimeras ilusivas, sino utilizar la razón para actuar según nuestros principios, también influyó en la psicología profunda con su concepto de "voluntad" que se asemeja al inconsciente freudiano y plantea que estamos impulsados por una fuerza irracional que nos impulsa a actuar constantemente, su obra abordó la conjunción entre la filosofía oriental y occidental, y ofreció reflexiones sobre el bienestar humano (Rosset, 2012).

El estudio de estas prácticas y su impacto en la vida de las personas sigue siendo objeto de investigación y reflexión en diversos campos del conocimiento, como la psicología, la sociología, la filosofía y en la actualidad también las neurociencias se ocupan de esta materia, el comprender cómo nuestras acciones, emociones y pensamientos influyen en nuestro bienestar y el de los demás, para evitar posibles sesgos culturales o mentales que, estadísticamente, comprueban que muchas de las ideas más comunes que proyectan las personas sobre el bienestar, no solo no producen el fin perseguido sino que pueden motivar una mayor angustia (Lyubomirsky, 2021). Los teóricos contemporáneos intuyen que la moralidad, la solidaridad, los valores, y el sentido existencial no pueden estar exentos de una felicidad auténtica, el bienestar personal es un factor de vital importancia para nuestro desarrollo como individuos y para nuestro aporte en la sociedad (Samamé, 2016). Esta exploración tuvo un gran impulso y validez científica en la disciplina psicológica en las últimas décadas, autores como Martin Seligman (2019) y Csikszentmihalyi (1991), sentaron las bases de un nuevo marco de investigación científica denominado Psicología Positiva.

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Publicación de Tesis: Malestar Psicológico e Inteligencia emocional

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